Los riesgos de utilizar un sujetador con una talla inadecuada

¿Cómo sueles designar un sujetador? ¿Buscas aquellos que te ofrecen comodidad? ¿O prefieres quizá esos modelos que te hacen el figura más atractivo?

La verdad es que no importa si elegimos uno con relleno o uno deportivo, lo que siempre deberíamos tener en cuenta es si la talla es en realidad la adecuada para nuestros pechos.

Según un estudio llevado a angla hace unos abriles por la firma de corsetería «Pillow Bra» en colaboración con la Universidad de Barcelona (España) casi el 70% de las mujeres usamos sujetadores que no son adecuados para nuestro figura.


O acertadamente son pequeños, o acertadamente los aros no se ajustan adecuadamente a la forma de nuestros senos. Es un aspecto importante que acertadamente merece tenerse en cuenta porque todo ello ocasiona más de una consecuencia en nuestra vigor.

Delante todo, es fundamental consultar con el médico o doble cualquier indicio, signo o cambio que se observe en el pecho. Puede tratarse de un simple roce por el mal tallaje del sujetador o puede tratarse de un problema de vigor más importante que sea necesario custodiar y tratar.

Que pasa si no usas un sujetador adecuado

un sujetador

Los sujetadores no son nada más esas prendas que embellecen nuestra figura y que nos dan un corriente sexy. Incluso cumplen una finalidad destreza que debemos tener muy en cuenta.

Debes conocer que los sujetadores cuentan con un tipo de edificio textil que tiene como finalidad sostener, moldear y contener el pecho mediante un sistema de adecuadas presiones, las cuales no debemos notar en ningún momento.

Sin bloqueo, en ocasiones aparecen rozaduras, rojeces, y otro tipo de problemas asociados a una talla incorrecta que debes conocer.

1. El peligro de una presión excesiva

Pensemos en esos sujetadores con aros que solemos padecer con tanta frecuencia.

De designar una talla incorrecta, lo que puede suceder es lo venidero:

  • Los aros oprimen el pecho.
  • Esta presión puede dañar los ligamentos mamarios y acelerar así la flacidez.
  • Una presión muy elevada de nuestro sujetador va a ocasionar problemas en el riego sanguíneo y, luego, pueden aparecer algunos enquistamientos de los tejidos.

2. Un sujetador demasiado vasto

un sujetador adecuado

Si el sujetador tiene una talla por encima de la nuestra, es frecuente que aparezcan rozaduras.

Y no solo eso, todavía propicia la flacidez del pecho e incluso es frecuente que sintamos molestias en los tendones de los hombros.

¿La razón? Es un pájaro extraño que no se adapta a nuestra constitución y, sin que nos demos cuenta, nos obliga a hacer movimiento extraños que poco a poco van ocasionando pequeñas sobrecargas.

3. El roce de unos aros que no se adaptan adecuadamente

Designar el mejor sujetador para nuestros senos nunca es acomodaticio.

Algunas mujeres tienen grandes pechos pero una espalda pequeña, con lo cual, es muy complicado encontrar la talla adecuada.

Cada cuerpo es un mundo y el mercado no siempre nos ofrece el maniquí ideal para nosotras. Los especialistas nos indican que el decano aventura para nuestra vigor son esos aros inadecuados.

Cada vez que nos movemos nos rozan y afectan a los desasosiego intercostales, sometiendo a los senos a un elevado nivel de estrés.

El peligro es aún decano si cometemos el error de reposar con este tipo de sujetadores. La presión será decano y, día a día, vamos a notar sus mercancía.

4. ¿El uso continuado de un sujetador inadecuado puede aumentar el aventura de padecer cáncer de mama?

No. Los expertos nos dicen que no hay ninguna relación entre el uso de un sujetador inadecuado con el incremento del cáncer de mama.

No tiene ausencia que ver ni existe ninguna evidencia científica. Igualmente, lo afirma así la AECC o Asociación Española contra el Cáncer.

No obstante, sí que pueden producirnos algunos daños o patologías como procesos inflamatorios, quistes, dolores en la espalda, en los hombros y en los propios senos.

Es importante tenerlo en cuenta.

¿Cómo designar el sujetador más adecuado?

Senos

Tal y como te hemos señalado antiguamente, designar el sujetador más adecuado no siempre es acomodaticio.

Hay mujeres para las que, por su constitución (senos grandes pero figura flaca, o senos pequeños pero espalda amplia),  esta tarea es, en ocasiones, toda una aventura con la cual tener que saludar numerosas tiendas hasta dar con el más indicado.

Es importante pues que tengas en cuenta estos aspectos:

  • Tu talla de sujetador no va a ser siempre la misma.
  • Los cambios hormonales hacen que en ocasiones cojamos poco de peso, o que sintamos los pechos poco más inflamados durante el síndrome premenstrual.
  • La ovulación, por ejemplo, hace que tengamos los senos un poco más grandes. Hay que tener en cuenta estos aspectos.
  • Mide tu contorno. Para ello, coge un medida y colócalo por debajo del pecho midiendo el perímetro y sumándole +15. Te dará un número ‘X’, y este será el que se corresponderá con la talla: 75, 80, 90, 95 (según sea el sistema de tu país, pueden aparecer con un tallaje diferente: 34, 36, 38, 40).
  • La copa: es lo que nos ofrece la famosa verso A, B, C, D… ¿Cómo se mide? Muy acomodaticio, coloca el medida en horizontal entre ambas areolas rodeando la espalda. Esta monograma encajará con un número asociado a su vez a esas humanidades. Existen tablas donde puedes verlo.
  • Recuerda todavía que el tirante por detrás no debe convenir más debajo de la tangente mengua del pecho. Siquiera debe ser muy corto ni aún menos debe dejarte marcas.
  • Asimismo, ten en cuenta que los aros deben estar pegados al aro tórax, no pueden tocar tus pechos en forma pino, es opinar «clavarse en tu piel».
  • Cuidado con los tirantes. Si tienes un pecho vasto, el sujetador y los aros todavía se clavarán en tu piel. Investigación siempre unos tirantes adecuados que no te molesten y que aguanten acertadamente la forma y el peso de tus senos.

Un consejo final: Pruébate todos los sujetadores que quieras en las tiendas, nunca te lleves uno a casa sin antiguamente haberlo probado.

Y, como hemos dicho, no dudes en consultar con el médico o doble cualquier indicio, signo o cambio que se observe en el pecho. Puede tratarse de un simple roce por el mal tallaje del sujetador o puede tratarse de un problema de vigor más importante que sea necesario custodiar y tratar.

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