Hábitos que dañan la salud de tu cadera: ¡Conócelos!

El dolor centrado en las articulaciones de la cadera es, sin duda, de los más frecuentes en la mujer. El peligro de una posible ejecución suele ganar a edades avanzadas.  Por ello, es una ingenuidad de la que debemos ser muy conscientes.

Si actualmente sientes pinchazos, dolores en la parte mengua de la espalda que llegan hasta las nalgas y molestias muy acusadas en la cadera al hallarse o subir las escaleras, toma muy en cuenta esta información. Consulta con tu médico cualquier problema y no dudes en mejorar tus hábitos cotidianos.

¿Qué hábitos pueden dañar la salubridad de mi cadera?

En primer emplazamiento, hemos de señalar que muchas veces el componente hereditario tiene un peso importante a la hora de padecer desgaste de cadera. Enfermedades como la artritis e incluso la osteoporosis son factores que día a día van a mermar mucho la salubridad de nuestros huesos y articulaciones.

Si a nivel general sabes que el tema del desgaste y el dolor de cadera es poco habitual, será indispensable que mejores tus costumbres para cuidar de tu salubridad articulatoria. Es indispensable que cuides de tu alimentación, que hagas poco de examen y que establezcas pautas preventivas para que esta ingenuidad tan global entre nosotras no te afecte.

Veamos ahora qué hábitos pueden dañar la salubridad de tu cadera.

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1. Una vida sedentaria

Seguro que ya lo intuías. Lo más irónico es que, a pesar de conocer todas esas realidades que afectan a la salubridad de nuestros huesos, no ponemos medios para mejorar nuestra calidad de vida.

¿Cuántas horas al día estás sentada? ¿O cuánto tiempo pasas de pie en una misma posición? Ten en cuenta que nuestras caderas disponen de unas complejas articulaciones que tienden a sobrecargarse con facilidad.

Es muy distintivo, por ejemplo, notar cómo, al levantarnos, sentimos un repentino crujido en la cadera. Incluso es habitual distinguir a últimas horas del día una especie de dolor que va desde esta parte hasta el vientre e irradiándose todavía hasta las nalgas.

Recuerda pues que una vida sedentaria es un gran enemigo para la salubridad de huesos y articulaciones. Hacer examen físico es, según publicaciones médicas, indispensable para aprestar y tratar estas molestias.

2. Una dieta incorrecta

Puede que a lo dilatado de tu vida hayas hecho numerosas dietas para bajar de peso, pero ¿te alimentabas adecuadamente? ¿Incluías adecuados niveles de calcio, fósforo o magnesio?

Las mujeres suelen padecer déficits de estos tres minerales, y si a ello le añadimos una sostenimiento inadecuada, favorecemos adicionalmente que el hueso y las articulaciones que forman la cadera pierdan densidad y aparezcan problemas.

Por ejemplo, se ha estudiado la relación entre la salubridad de los huesos con regímenes alimenticios especiales, como el de aquellas personas intolerantes a la lactosa o el de adolescentes celíacos.

Se suele afirmar que los refrescos, los dulces, el café, el chocolate, el licor, el tabaco y las carnes rojas hacen que perdamos niveles de calcio y magnesio. No obstante, esto no significa que no debas consumirlos en definitivo: regula su consumo y planifica una dieta concorde a tus deyección con un nutricionista.

Por ende, cuida siempre de tu comestibles. Piensa que todo lo que ingieres puede ser o aceptablemente un facilitador para la salubridad de tus huesos, o un gran enemigo.

3. El uso continuado del tacón

El uso habitual de tacones varía nuestro eje postural, daña nuestra espalda y, como resultado, nuestra cadera acaba padeciendo todavía sus consecuencias.

Es posible que por razones laborales te veas obligada a tener que hacer uso de tacones, pero lo ideal es que nunca superen los 2 centímetros, según ciertas publicaciones especializadas. De ser más altos y usados de modo prolongado, pueden ocasionar serias lesiones.

4. Cuidado con las caídas

Ya sabemos que el peligro de sufrir la rotura de una cadera llega con los abriles, cuando nuestros huesos pierden masa ósea y esta articulación es ya muy frágil. No obstante, debes tener cuidado con otros aspectos: a veces, un mal paso puede ocasionar una fisura en la cadera.

No importa que tengas 20 0 40 abriles, ya que no hay etapa para este tipo de lesiones o caídas. De no ser tratadas adecuadamente, a dilatado plazo nos pueden traer complicaciones más serias en la cadera.

Así pues, si eres de las que suele salir a caminar o hacer poco de deporte, ponte siempre un buen calzado y no te arriesgues a sobrecargar excesivamente tu cuerpo.

¿Cómo podemos cuidar mejor de la salubridad de nuestra cadera?

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  • Incrementa tus niveles de magnesio y calcio. Hay muchos alimentos que te pueden aportar estos minerales, esenciales para los huesos. Pero si en tu comunidad es habitual sufrir de problemas de cadera, puedes dialogar con tu médico para que te prescriba algún suplemento. En muchas farmacias existen tratamientos adecuados que nos pueden ayudar a incrementar el nivel de esos minerales esenciales para cuidar y proteger nuestros huesos.

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  • La actividad más saludable: la buceo. Si está interiormente de tus posibilidades comparecer a una piscina, sería ideal que cada semana practicaras buceo. Los ejercicios que podemos hacer en el agua son ideales para proteger huesos, músculos y articulaciones, gracias al bajo impacto que generan. ¡Y llegarás muy relajada a casa!
  • Cuida siempre de tu peso. La obesidad o esos kilos de más son un enemigo directo no solo para la salubridad de nuestra cadera, todavía de las rodillas. Es un peso «extra» que deben soportar y que dificulta sus movimientos. Intenta mantenerte en un peso adecuado y aliméntate de forma sana y variada. Si ves que, con los abriles, tu asimilación cambia y no logras perder esos kilos de más, consulta con un nutricionista. ¡Vale la pena!

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