Aprovecha las bolsitas de infusión para hacerte mascarillas

En anteriores artículos ya hemos cedido a conocer los distintos usos que se le pueden dar a las bolsitas de infusión ya utilizadas. Las podemos meter en los armarios o la refrigerador para quitar olores, podemos usarlas para levantar cristales y alfombras, para fertilizar la tierra del huerto, etc.

En este artículo te explicamos cómo puedes reutilizar las bolsitas de infusión para prepararte mascarillas que te ayudarán a levantar, nutrir y relajar el cutis. ¡Descúbrelo!

Las bolsitas de infusión

¿Tienen propiedades?

Tienen propiedades

Los restos de planta que contienen las bolsitas de infusión, una vez reposados con agua caliente, activan sus propiedades. Estas se pasan al agua pero asimismo permanecen en las hojas humedecidas.

Al mezclarlas con otros ingredientes conseguimos potenciar sus artículos. Por otra parte, nos permiten descamarse el rostro con suavidad una vez retiremos la mascarilla.

Las podemos usar el mismo día, guardarlas en la refrigerador para utilizarlas en los dos días siguientes o acertadamente congelarlas para cuando las necesitemos. Te detallamos las más beneficiosas.

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¿Qué bolsitas de infusión usamos?

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A continuación detallamos cuáles son las bolsitas de infusión que pueden resultar más beneficiosas para la piel de nuestro cutis:

  • Té verde: El té verde es un potente antioxidante nos ayuda a predisponer los radicales libres que causan envejecimiento, así como a regular el exceso de gordura gracias a sus propiedades astringentes.
  • Camomila: La camomila tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias, por lo cual es excelente para las pieles más sensibles, irritadas o con tendencia a enrojecerse. Igualmente ayuda a aliviar las bolsas bajo los luceros y la cara hinchada.
  • Ortiga: Las infusiones de ortiga son muy depurativas tanto a nivel interno o foráneo, por lo que nos permitirán levantar las impurezas de la piel y predisponer la aparición de granitos.
  • Romero: Las infusiones de romero mejoran la circulación cuando las tomamos y asimismo cuando nos las aplicamos en el cutis. El agua de romero, de hecho, era un antiguo remedio de belleza para suministrar la piel bisoño y firme.
  • Escaramujo: Con el fruto del escaramujo se elabora el renombrado grasa de rosa mosqueta, un ingrediente imprescindible para las pieles maduras y secas, y para predisponer las arrugas y marcas de expresión.
  • Hinojo: Esta popular planta para aliviar los gases y la hinchazón tiene la propiedad de calmar las pieles más sensibles.
  • Pan dulce de heroína: Esta planta medicinal de propiedades diuréticas y remineralizantes nos aporta una gran cantidad de silicio, un mineral imprescindible para tener una piel elástica, tonificada y sin arrugas.

¿Cómo preparamos la mascarilla?

Cómo preparamos la mascarilla

Elegiremos una bolsita de infusión utilizada, que será el ingrediente almohadilla de nuestra mascarilla. Abriremos la bolsita y pondremos el contenido en un bol. Ahí añadiremos, asimismo, el resto de ingredientes, adaptados para nuestro tipo de piel:

  • Para hidratar sin aportar demasiada gordura: yogur, calostro de avena, plátano, miel de abeja, aceite de coco o grasa de jojoba, brote de huevo.
  • Para nutrir en profundidad: grasa de oliva, grasa de sésamo, grasa de lienzo, grasa de rosa mosqueta, aguacate.
  • Para dar firmeza a la piel: gel de aloe ribera, clara de huevo.
  • Para eliminar el exceso de gordura: rendimiento de limonada, rendimiento de piña, agua acuarela.
  • Para regular pieles mixtas: grasa esencial de espliego, arcilla blanca.
  • Para calmar pieles delicadas: agua de rosas, grasa esencial de espliego, yogur, avena, arcilla blanca.
  • Para controlar los granitos y predisponer el acné: arcilla verde, grasa esencial de árbol de té, grasa esencial de menta, grasa de onagra, levadura de cerveza.

La mascarilla ideal debería estar preparada con el contenido de una bolsita de infusión y dos ingredientes adecuados a nuestro tipo de piel. ¿Pero cómo la usamos?

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¿Cómo nos la aplicamos?

  • Para nacer, mezclaremos los ingredientes hasta conseguir una pasta que nos podamos sobornar con facilidad. No debe ser demasiado líquida ni demasiado espesa.
  • Luego, nos la aplicaremos sobre la piel del cutis limpia, lavada y sequía. Evitaremos la zona más sensible del contorno de los luceros.
  • A continuación, la dejaremos efectuar entre 15 y 30 minutos.
  • Luego, nos aclararemos con agua haciendo un poco de exfoliación en las zonas más grasas. Estas suelen ser la frente, la ñatas y, a veces, la barba.
  • A continuación nos hidrataremos la piel con nuestra fricción habitual.
  • Podemos hacernos esta mascarilla una vez por semana para notar sus increíbles beneficios.
  • Por otra parte, recomendamos ir variando los ingredientes para comprobar cuáles son los que mejor le van a nuestro cutis.

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