Antibióticos naturales: mitos y verdades

Parece que a veces nos olvidamos de las bondades que la naturaleza tiene para ofrecernos. Se dice que los antibióticos naturales son tan eficaces como los verdaderos antibióticos. ¿Cuánto de verdad tiene este hecho?

Esto es oportuno a que muchas bacterias, como señala este estudio, han desarrollado una gran resistor a los antibióticos sintéticos y solo los más potentes funcionan. Esta situación plantea la desconcertante posibilidad de que llegará un momento en que los antibióticos, como sistema terapéutico, tendrán interés desde un punto de panorama histórico”, ha experto el doctor Stuart Levy, entendido de triunfo mundial sobre la resistor a las bacterias.

Así, junto a preguntarnos: ¿qué alternativas tenemos, pues, para combatir a las nuevas cepas de superbacterias que hemos creado con nuestro uso implacable e indiscriminado de antibióticos químicos? ¿Son los antibióticos naturales una opción?

La opción de los antibióticos naturales

Los antibióticos naturales no irritan ni estimulan artificialmente al organismo, sino que lo ayudan a equilibrarse, respetando los tiempos de curación necesarios.

Asimismo, no tienen bienes secundarios y ayudan a acrecentar el sistema de defensas natural del cuerpo. Un punto muy importante es que son más accesibles y los encontramos en la mayoría de nuestros hogares.

Hacer la dieta del limón

A continuación, vamos a descubrir algunas opciones de antibióticos naturales. No obstante, siempre debemos consultar con nuestro médico y seguir sus indicaciones en el caso de que nos recomiende antibióticos sintéticos.

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La razón está en que la opinión del médico siempre debe prevalecer frente a cualquier otra opción que tengamos en mente. Si utilizamos antibióticos naturales y tenemos una robusto infección esta puede no resolverse adecuadamente. Por ello, los antibióticos naturales debemos utilizarlos en casos que no se vaya a agravar el problema que suframos.

Ajo

Se dice que es el antibiótico natural por excelencia. Se proxenetismo de una sustancia prebiótica que podría ser beneficiosa en algunos casos.

De hecho, una investigación publicada en la revista Scientific Reports valoró los bienes supresivos del “ajoene” (un compuesto del ajo) sobre la expresión genética de ciertas bacterias. Así, la investigación obtuvo que el “ajoene”, era capaz de inhibir al sRNA bacteriano (ADN bacteriano) y con ello, la expresión de ciertos genes de virulencia (hemolisinas o proteasas), en las poblaciones de PseudomonaAeruginosa y Staphylococcus Aureus (dos bacterias) estudiadas.

Por lo tanto, podría decirse que el ajo tiene propiedades antibióticas en algunos casos, pero de ninguna modo podría o debería sustituirse por la aplicación de otros medicamentos, especialmente si estos han sido recetados por un médico.

Cebolla

La cebolla es de la misma grupo del ajo y podría tener la capacidad de combatir infecciones y bacterias al igual que el ajo.

Como lo destacan algunos estudios, este alimento podría combatir bacterias potencialmente peligrosas, como por ejemplo la Escherichia coli ( E. coli ), Pseudomonas aeruginosa , Staphylococcus aureus ( S. aureus ) y Bacillus cereus. 

Por otra parte, es un alimento prebiótico que ayuda a proveer las bacterias saludables del intestino. Por eso, a su vez, resulta idónea para vigorizar el sistema inmunitario.

En definitiva, es otro de los grandes remedios naturales para combatir ciertas infecciones, pero al igual que el ajo, no debe sustituirse por ningún medicamento.

Limonada

El limonada es otro de los antibióticos naturales que la naturaleza nos brinda. Este fruto parece tener actividad antibacteriana, especialmente en su cáscara.

  • Para consumirlo, lo más simple es exprimirlo y diluir su néctar en agua.
  • Es ideal tomarlo por las mañanas con un poco de agua tibia.

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Equinácea

Equinácea

La capacidad de este antibiótico natural se encuentra en sus propiedades antimicrobianas, principalmente. La experimentación ha permitido comprobar su actividad antimicrobiana, antiviral, antiinflamatoria, inmunomoduladora y antioxidante. Como ya se ha comentado, se atribuye su actividad a la presencia de ácidos fenólicos, alcamidas, óleo esencial y polisacáridos, principalmente. El extracto lipofílico parece ser mas activo que el hidrofílico. Por lo genérico, la equinácea se consume en cápsulas.

Jengibre

La capacidad antibacteriana del jengibre y su tolerancia a los microorganismos de la flora intestinal le permiten mejorar la riqueza de esta.

Este alimento podría ser humanitario en el tratamiento de gastroenteritis y úlceras, así como para tratar resfriados, acortar la tos y expectorar las mucosidades. Ya que no está determinado científicamente, lo mejor es que consultes con tu médico si te serviría en el caso de tener que tratar alguna de estas enfermedades.

El jengibre puede tomarse en cápsulas o como té, hirviendo una porción de la raíz en una taza de agua.

Algunos trucos

Aquí te presentamos algunos consejos que se conocen popularmente, pero no todos tienen evidencia científica.

  • Si tienes tos, puedes tomar regaliz, pues alivia la congestión y elimina las flemas. Utiliza la decocción de la corteza de raíz en agua hervida durante diez minutos.
  • Se dice que las inhalaciones e infusiones de romero son efectivas para eliminar las infecciones y ayudar al cuerpo a recuperarse de la enfermedad, aunque no existe evidencia científica de ello.
  • Todavía se dice que hacer gárgaras con tomillo, salvia y limonada podría evitar el contagio en época de infecciones, aunque siquiera hemos incompatible evidencia científica de ello.

A pesar de contar con estas opciones de antibióticos naturales, como aceptablemente hemos señalado, la opinión que tenga nuestro médico siempre debe ser la que prevalezca.

Eso sí, nunca debemos tomar antibióticos sintéticos por nuestra cuenta. Esto siempre debe hacerse bajo prescripción médica.

 

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