7 consejos para una buena digestión y un adecuado tránsito intestinal

¿Cómo te alimentas? ¿Eres de las que come deprisa y hace la digestión corriendo? ¿Sueles tomar agua mientras comes? ¿Te gustan los platos muy calientes?

Todos tenemos nuestras manías, pero no siempre son las más saludables. Disfrutar de una buena digestión requiere además «engullir con el cerebro», es asegurar, hacerlo con calma y siguiendo unas pocas pautas. ¿Quieres memorizar cuáles son?

1. ¿Quieres contribuir a perder peso con vigor? Come con calma

Puede que el consejo te parezca poco disparate. ¿Qué relación tiene comer despacio con ayudarte a adelgazar? Pues aceptablemente, aunque no haya evidencias científicas se dice que:

  • La sensación de saciedad llega a los 20 minutos de poseer empezado a engullir. El estómago deja de producir grelina, la hormona del deseo, cuando sus paredes se estiran. Pero el sorpresa no se nota hasta 20 minutos posteriormente de comenzar a engullir. Es asegurar que, si alargas la ingesta, habrás consumido menos comida en ese curso de tiempo pero te sentirás igual de saciado.
  • El secreto está delante todo en masticar despacio, porque aunque nos suene extraño la digestión empieza en la boca y no en el estómago. Es en la boca donde producimos saliva, un fluido esencial cargado de enzimas que ayudan a digerir los alimentos.
  • Cuando masticamos con calma disfrutamos mucho más de los sabores y engullir nos resulta placentero. Por otra parte, avisamos al páncreas y a la vesícula biliar con tiempo de la presentación de alimentos al sistema digestivo. Ese aviso dispara la escape de enzimas digestivas y cabreo, fundamentales para una digestión adecuada.

De hecho, engullir despacio es uno de los hábitos más aconsejables por los médicos para ayudar al tratamiento de la dispepsia funcional. Así lo señalan en un artículo publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas.

Por otra parte, engullir con calma es un pericia saludable que, seguido de una dieta recomendada por tu médico, puede contribuir a apearse de peso siempre con la vigilancia de un práctico.

2. Agua: ¿perjudicial o beneficiosa para la digestión?

Existe la creencia de que los líquidos obstaculizan la salivación de los alimentos. Pero, aunque hay parte de verdad en esa afirmación cuando hablamos del pimple -que disminuye la salivación-, no todos los líquidos son iguales. Debes memorizar que:

  • El organismo adapta sus fluidos al tipo de comida que procesa. Consumir agua durante las comidas no afecta significativamente ni al ácido estomacal ni a la concentración de enzimas digestivos.
  • Por otra parte, consumir agua durante las comidas puede saciarte y sería un gran apoyo para adelgazar. Siempre acompañando este pericia con dieta sana y deporte.

Si tienes sed durante las comidas, bebe cuanto necesites.

 

Descubre más: ¿Por qué la hidratación es tan importante?

3. Alimentos crudos y cocinados

Ensalada variada

No te asustes, no te vamos a aconsejar que consumas pollo o pescado crudo. Hablemos de las verduras y del debate sobre si son o no más sanas si se consumen crudas.

Según un artículo del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil, las verduras que pasan por un proceso de cocción pierden parte de sus vitaminas, minerales y antioxidantes.

Por otra parte, cocinarlas desnaturaliza proteínas y destruye enzimas presentes en la verdura cruda que ayudarían a digerirla.

Por otro flanco, sabemos que el cuerpo humano segrega suficientes enzimas para poder digerir cualquier alimento. A pesar de que al cocinarlas perdemos nutrientes, además ganamos en biodisponibilidad. Es asegurar, que el cuerpo puede utilizar con mucha más poder los nutrientes presentes en los alimentos cocinados que en los crudos.

¿Conclusión? Acerca de esto, los fisioterapeutas y nutricionistas consideran adecuado incluir tanto verduras crudas como cocinadas en tu dieta, ambas benefician una buena digestión consumiéndolas prudentemente y proporcionan nutrientes esenciales para el organismo.

4. Sí a los alimentos fermentados

En otros artículos ya hablamos de los beneficios de consumir kéfir, yogur helénico y otros probióticos. Los alimentos fermentados son ricos en microorganismos que promueven la digestión y mantienen la flora intestinal equilibrada.

Esto lo afirma una investigación realizada por la Sociedad Española de Nutrición:

Los lácteos contienen proteínas de stop valía biológico y suscripción digestibilidad, obesidad, hidratos de carbono y, vitaminas y minerales, especialmente calcio y fósforo.

La diversificación del consumo de lácteos permite un veterano consumo de los mismos, e ingestas más adecuadas de nutrientes.

Cada país tiene alimentos fermentados típicos: miso, kimchi, distintos tipos de yogures, chucrut… la variedad es infinita. Si no tienes tiempo de elaborarlos, muchos se pueden encontrar en tiendas y supermercados.

5. Sí a los alimentos integrales

Pan de semillas con lino para facilitar la digestión

Según un artículo de la Revista Nutrición Hospitalaria, las personas con guías alimentarias deberíamos tomar entre tres o más raciones de cereales integrales de golondrino completo al día.

La avena, el arroz integral, o el pan de cereales son una fuente ideal de fibra, minerales y vitaminas del corro B. La fibra regula el tránsito intestinal y alimenta a la flora bacteriana. Apoyar una flora bacteriana sana es fundamental no sólo para la digestión, además para la vigor de nuestro sistema inmunitario.

Puede que te cueste masticar un poco más ese pan de centeno, o que con esa harina integral tus postres y dulces tengan un sabor poco diferente, pero te aseguramos que vale la pena el esfuerzo. Tu organismo lo notará.

6. ¿Alimentos muy procesados? Mejor con moderación

Con alimentos procesados nos referimos a los refrescos, la comida preparada, y además (cómo no) a los carbohidratos procesados como las patatas fritas de bolsa.

No pasa ausencia si nos damos un capricho de vez en cuando una vez a la semana, pero ten en cuenta que estos alimentos no se digieren aceptablemente y son inflamatorios.

Descubre: Cómo afectan las bebidas con gas a tu salud

7. Gestiona a ese temible enemigo… ¡tu estrés!

Chica caminando al atardecer

El estrés es el peor enemigo de una buena digestión. El sistema digestivo y el sistema nervioso están íntimamente relacionados, y la relación es bidireccional.

Así lo demuestra este artículo de la Revista chilena de neuro- psiquiatría; donde un porcentaje de los alumnos que sufren estrés en las aulas universitarias manifiestan tener problemas de digestión.

Cuando estamos estresados el cuerpo secreta hormonas como el cortisol. Esta hormona afecta a tu nivel de azúcar en linaje, a la cantidad de obesidad que acumulas en el vientre, o incluso a tu nivel de ácido estomacal.

Es conveniente intentar ejecutar el estrés del día a día. Prueba con alguna de estas recomendaciones:

  • Búsqueda tiempo para ti, priorízate un poco más.
  • Sal a caminar, haz baño, yoga…
  • Tómate la vida con más calma y cultiva la paz interior. Eso se traducirá en una mejor vigor física y emocional y, por supuesto… en una mejor digestión.

No obstante, siempre es recomendable consultar a su médico si usualmente no puede realizar una correcta digestión, pues le facilitará una dieta coincidente a usted y podrá aliviar los síntomas si sigue, anejo a un buen pericia de vida, estos 7 buenos consejos.

Deja un comentario