¿Por qué debes tener cuidado al besar a un recién nacido?

En ocasiones, un simple ademán de coito puede ser la causa de graves problemas médicos del bebé, singularmente los recién nacidos (de 0 a veintiocho días de vida).


El sistema inmunológico del bebé empieza a desarrollarse desde el segundo trimestre del preñez y se alarga hasta el final de la adolescencia.


Las defensas adquiridas a lo desprendido de la florecimiento son esenciales en las primeras semanas de vida para resguardar al bebé de infecciones. Los 2 primeros abriles de vida son críticos de cara al progreso del sistema inmunológico del pequeño que, gradualmente y por etapas, adquiere anticuerpos que le asisten a combatir y resistir las infecciones.

Riesgos ocultos en los besos al recién nacido

El débil sistema inmunológico del recién nacido

A lo desprendido de su progreso intrauterino, el bebé vive en un planeta esterilizado y protegido del planeta foráneo (el tapón mucoso, la substancia gelatinosa y cobrizo que sella el matriz hasta el final de la florecimiento con el objetivo de aislar al bebé del hostil medio extranjero).

Si admisiblemente al germinar es inmune a ciertas enfermedades (inmunidad natural) oportuno a los anticuerpos protectores que recibe por medio de la placenta de la superiora, el sistema inmunológico del bebé (de término a término o admisiblemente pre-término) es inmaduro y, por consiguiente, muy susceptible a infecciones ocasionadas por un elevado número de microorganismos, que pueden ocasionar infecciones y daños graves a su sanidad o admisiblemente aun a la asesinato.


La sencillez de contagio por el virus del herpes

El costumbre de besucar al recién nacido es una forma esencial de contagio oportuno al contacto de la piel o admisiblemente mucosas del bebé con la piel o admisiblemente substancias del adulto inficionadas por el virus, como la saliva.

La infección por el virus del herpes no tiene cura. Cuando se instala en el organismo, se manifiesta mediante heridas (aftas o admisiblemente erupciones formadas por pequeñas burbujas llenas de claro) e inclusive sin síntomas perceptibles, el virus continúa inactivo (encubierto) en los ganglios y prosigue siendo potencialmente infeccioso.


Esta resistor virulento hace que siempre y en toda circunstancia exista la posibilidad de inficionar a otra persona por medio del beso o admisiblemente el tacto. En el caso del recién nacido o admisiblemente del bebé, la inmadurez del sistema inmunológico potencia este contagio y el progreso de una infección virulento que, en los casos más graves, puede ocasionar daño permanente o admisiblemente la asesinato.

La infección por el virus del herpes puede remitirse a la piel, los luceros y la boca (mucosas) o admisiblemente, en los casos más graves, echarse a través del torrente sangriento, inficionando los órganos internos (cerebro, hígado, pulmones), infección que puede no ser evidente hasta los dos o tres abriles de época.


Entre los síntomas se hallan picor o admisiblemente hormigueo en la zona inficionada, seguido de erupción de pequeñas burbujas llenas de claro, irritabilidad, pérdida de penuria, cambios de temperatura, conmociones (cuando la infección afecta al cerebro), inflamación del hígado (hepatitis) o admisiblemente complejidad respiratoria.

La confirmación de la infección puede practicarse a través de descomposición de laboratorio del claro de las burbujas, muestras de orina, secreciones de los párpados, secreción nasal, cepa o admisiblemente claro cefalorraquídeo.


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